Extracto prologo Exposición TORO “El Verbo del Otro”
La historia del arte está cuajada de toros. La plasticidad del movimiento de toros y toreros, los animales en movimiento, el colorido del albero, burladeros, maletillas, monosabios y público, las perspectivas audaces, todo hace que la tauromaquia sea un reclamo plástico sin competencia para los pinceles. José Marticorena en esta exposición, en cuadros que son a su vez ilustraciones de los poemas de José Luis del Río, recoge toda esa tradición y, en mezcla atrevida con sus vastos conocimientos del arte de pintar al agua, plasma en decenas de papeles todo el toro y todo el toreo.
Quien espere encontrar el virtuosismo de la mímesis a la que el género de la pintura de toros nos tiene acostumbrados, la reproducción fidedigna de escenas en la plaza o el campo, se encontrará con una sorpresa, pues la deformación es tónica en un camino hacia la abstracción imparable, tan técnico como de absoluto atrevimiento. Las acuarelas de Marticorena en esta serie no son sino impresiones, composiciones de colores en las que el dibujo desparece a favor de la mancha de color, con la indudable intención de obtener del espectador la turbación y el asombro.
Se estiliza el matador, o se oculta entre capotes, mientras el toro deforme en su rotunda y maciza figura salta sobre fondos de colores aleatorios, fauvistas incluso, haciendo desaparecer la lógica de la gravedad en engaños que vuelan inmensos y agitados. Mientras, los versos descarnados y directos - “ya huele a sangre”- visten las pinturas. Estas incitan a la lectura de la voz del toro, de modo que imagen y palabras se hacen “imprescindibles para el rito”.
Ignacio González de Santiago
De la Academia Burgense de Historia y Bellas Artes.
Institución Fernán González