ARANSBUR lleva 49 años
trabajando por las familias de las personas sordas en Burgos. En las
más de 30 imágenes que componen esta exposición-que podrá visitarse
del 2 al 19 de junio en la biblioteca
Miguel de Cervantes-, pretendemos mostrar la realidad de este
colectivo. Las luces y sombras que iluminan u oscurecen su día a día.
Formamos parte de una realidad diversa y rica. Demostremos
nuestro respeto a los demás acercándonos a ellos con empatía y
tolerancia. Más aún en el caso de las personas sordas que tienen una
discapacidad invisible, no perceptible a primera vista.
La falta
de acceso a la información o las barreras comunicativas suponen un
lastre para su vida diaria: hacer una gestión burocrática, ir al
dentista, llevar a una mascota al veterinario o atender una llamada
son acciones sencillas para el resto de la sociedad,
no para ellos.
La lengua de signos, la presencia de intérpretes, el
subtitulado, la instalación de bucles magnéticos, el compromiso de las
administraciones o el uso de aplicaciones que transcriben a tiempo
real pueden paliar y resolver parte de estos problemas. Es decir,
la accesibilidad frente al silencio
La exposición, cuenta con audioguía, signoguía y
audiodescripción a través de códigos QR con tecnología NaviLens
de la mano del centro especial de empleo, MQD.
Además
ofrece un circuito auditivo con dos actividades que
tienen como objetivo ponerse en el lugar de una persona sorda y
comprobar en la propia piel las dificultades que tienen a la hora de
la comprensión de mensajes orales.
- La primera actividad consiste en unir un listado con los diferentes tipos de pérdidas auditivas y usos de ayudas técnicas, con los audios de cómo escucha, aproximadamente, una persona sorda, dependiendo de esos niveles de pérdida y/o uso de ayuda técnica.
- La segunda actividad consiste en visualizar una serie de vídeos de muy corta duración, relativos a situaciones en diferentes ámbitos (educativo, jurídico, médico…) que no cuentan con audio, por lo que hay que intentar leer los labios y contestar posteriormente a una pregunta para comprobar cuál será su consecuencia dependiendo de lo que haya entendido y contestado.
Tras estas dos dinámicas, se da una explicación de lo que se puede
hacer para ayudar a la comprensión de esa persona sorda.