La Biblioteca Miguel de Cervantes acoge la exposición de pintura "Otra mirada" de la artista Rosa Blanco Blocos, que podrá visitarse del 10 al 30 de abril.
Una muestra compuesta de 23 obras y que se inaugura el viernes 10 de abril a las 19:00 h. y a la que el artista Fran Herreros le dedica estas bonitas palabras.
Una y otra vez, magia.
Necesidad de
equilibrismos absurdos.
Me acosté tarde, pero hoy necesitaba
escribirte Rosa.
Osadas pinceladas, luchas internas donde
nuevas pinturas aparecerán.
Soledad en el estudio… ¿o
no?
Un grito a la vida, al corazón, a la pasión, al
amor.
Una pincelada a otra mirada, a la locura de los
recuerdos, a la familia, a la inocencia de una nieve pura en bosques
secretos.
Historias indescifrables.
Y Rosa se puso a
pintar…
Anochecía y me senté a esperar mientras aquellas
pinturas iban tomando forma.
Otra mirada, ésta vez a su
paleta.
Cada cuadro de Rosa posee una carga de emoción
sincera, románticos viajes de íntimos monólogos interiores, capas
pictóricas donde se esconden las claves de un código propio, basado
en la sinceridad.
Cromatismos, murmullos de pequeñas
pinceladas, expectación ante lo que iba apareciendo.
Montañas
nevadas, miradas al mar, paseos prohibidos, equilibristas del circo
de sus sueños.
Sigo emocionado. Sentado en una silla de
madera.
Rosa es verdad, es vida, es fuerza, es “otra
mirada”.
Colores vitales sobre un lienzo en blanco.
El
tiempo pasa. Y ella, sin saber la hora, sigue inmersa en el juego de
la pintura. Su pintura.
Nada es igual. Nada es real. Nada es
previsto. Nada es caída.
Se para, se sienta y sus ojos se
van. Viajes a amaneceres de su cabeza, ríos de lágrimas perdidas y
una bicicleta en soledad.
Su búsqueda constante, su
intensidad, su sonrisa, su claridad pictórica, conforman un coctel
donde si lo bebemos, encontraremos el momento de saborear lo que es
de verdad la pintura.
Las horas seguían pasando.
Pinturas envolventes. Miro atento cada cuadro. En silencio, para no
dejar de soñar.
Un enigma indescifrable, donde no podía ver su
otra mirada.
Sentí un silencio agotador. Pincelada tras
pincelada.
La miré.
Espacio, lugar con el caballete al
fondo.
Las horas pasaban, la noche acababa y empezó a salir el
sol.
Sin nada que decir, sin una sola palabra, pasé la noche
rodeado de color, de brochas manchadas de miles de colores, de
lienzos rasgados por otras miradas, las suyas.
Todo listo para
ver sus obras.
Gracias Rosa por éste esfuerzo, por hacernos
ser parte de tus obras, de tus pinceladas, de tus sueños de tu “otra
mirada”.
Sientan emociones, cojan la bicicleta, suban las
montañas, miren al mar, piérdanse en los bosques y no se cansen de
mirar su pintura, la pintura con…
…otra mirada.
Fran Herreros para Rosa Blanco Bocos
Marzo de 2026